andre
andre tiene cuatro años. y lleva un casco para no caerse del patinete al que casi no puede subirse. por eso se olvida muy pronto de él. prefiere recolectar gravilla hasta que consigue un puñado. me lo da para que se lo guarde. y a mi se me olvida devolvérsela. y me he venido a casa con la gravilla de andré en el bolsillo. su madre le dice que haga una carrera con su hermano. que tiene tres años más. antón corre más. y andré protesta: no vale adelantar!!!! su madre le explica: sí, andré, si vale adelantar porque es una carrera. y él se queda como en paz. ah. si es así...
vamos de expedición. a una fuente. a mi se me engancha el pelo en los zarzales. andré decide que le duele el pie. y vuelve a decidir que no es nada cuando lo descalzamos y le decimos que la espina se ha ido. en una galería desordenada una señora mayorcísima que yo recordaba joven tiende la colada. y huele a suavizante. me subo al patinete de antón y me encanta. su madre y yo casi no podemos hablar porque ellos se aburren hablando entre ellos y quieren hablar con nosotras. así que al final, llegamos a casa, los dejamos con su abuelo. y nos escapamos las dos, cada una en su bici. mamáaaaaaaaaaaaaaaaa. y nosotras corremos con la bici y nos reimos de esa microespada de minuto y medio. como cuando éramos pequeñas.