habitación 404
me espera en la habitación 404. más bien no me espera porque no está. llevo días maldurmiendo. y muero por una ducha, una cama, y un silencio de tres minutos. así que meto mi llave y veo la cama medio desordenada. como de siesta inacabada. los zapatos que me gustan , en el suelo. la maleta medio deshecha, el neceser ya usado. y se me va todo el cansancio y se deshace el nudo en el estómago. me hago la remolona antes de enviarle un mensaje y decirle que ya he llegado. quiero esos tres minutos para mi, para acostumbrarme a su presencia/ausencia. que no sé si está más que falta. o al revés. así que me quedo viviendo ese momento sola antes de compartirlo con nadie. y coloco las luces. enciendo la pequeña luz naranja que te hace sentir bien. me descalzo, ordeno mis cosas. me voy a la ducha. y me tumbo a esperar. hasta que abre la puerta y se acerca y sólo nos rozamos las manos. también él necesita tiempo para acostumbrarse de repente a este estar solos, sin nada que limite. ni el tiempo ni el espacio ni las miradas ajenas.
paréntesis. y me apura. hemos quedado a las diez.. me hace gracia. hemos quedado él y yo, que ya estamos juntos, en el restaurante.
y ya estamos subidos en un taxi (y yo en mis tacones) rumbo a cenar. como una pareja normal. que se ducha. se viste y se va a cenar. como siempre me gusta el restaurante que ha elegido. y como siempre con esa elegancia a la hora de dejarte hacer, deja que me pida esas verduras al horno que tan poco le emocionan. y es tan preciosa y precisa la sensación de tener tiempo. que entonces noto como sí puedo malgastar los minutos. y como una pareja normal, hablamos. me enredo en las palabras por las noches maldormidas y no doy pie con bola. es como una dislexia emocional momentanea. y él se ríe.
y hacemos sobremesa de una copa. cansados pero tranquilos. no quisiera estar en ningún otro sitio. no sé él. es el amor, eso? y después de acabar, con la tranquilidad que da saber que regresamos juntos y al mismo sitio, nos vamos caminando, lentos, a buscar un taxi.
y volvemos a la habitación 404. y enciendo otra vez la luz naranja. esa noche tampoco duermo.