manos frías
un día le dije al señor del pantalón de tergal que tenía las manos frías. me contestó, voy a tener que comprarte unos guantes. como no me los ha comprado y volvía a tenerlas heladas me he tomado una taza de leche caliente. para calentarlas. y se me han calentado también los pies. también me he tomado un ibuprofeno para que la cabeza dejase de latir tanto. y un lexatin para taponar un poco las lágrimas. porque resulta que ahora las lágrimas me producen una alergia horrible en los ojos. así que hay que trampear. por ahora parece que va bien.
me obligo a enumerar cosas bonitas. como cuando cuentas ovejas. aunque nunca lo he hecho. pero sólo me salen los ojos verdes de mi padre que con la morfina se vuelven como transparentes. y dulces y tranquilos. y le pide a mamá una galleta de mantequilla. y mamá le acaricia la cabeza y se sienta a su lado. y él sonríe. tiene las manos calientes y suaves. él que siempre las ha tenido ásperas de trabajar con ellas. y de repente. es como si las manos hubiesen encontrado su descanso. se pasa las horas viendo discovery channel. tanto le gusta ver cómo funciona una maquinilla de afeitar como la ampliación del canal de la mancha. o el canal historia. y nunca pensé que la tele me pareciese una bendición. es como una extraña liturgia. ver en silencio esos programas y hacer comentarios, aunque pocos.
más. la sonrisa con la que a veces me recibe. y lo bien que en general ahora soporta mis mimos con todo lo pesada que soy. o la manera en la que mira a mi madre. una más. que está aquí. supongo que esa es la más bonita de todas.