siesta en madrid
acabo de despertarme de la siesta. en madrid. con las sábanas de lorenzo. que no está porque está con su padre en denia, comiendo centollos. se lo cuenta a su madre mientras regresamos a casa en taxi. y por la ventanilla va pasando rápido el paseo del prado, atocha... y los recuerdos de teresa. que nos cuenta como el primer día de su vida en madrid un hombre se le cayó delante de sus pies. suicidado.
estoy como siempre en la habitación del medio, porque lorenzo (tío) ocupa la de lorenzo (sobrino) y teresa duerme en la suya, que no le cede a nadie a no ser que seas pareja y no le quede más remedio.
las siestas en madrid son iguales que las de pequeña. no podías librarte de ellas. pero esta es merecida después de mañana en piscina con agua climatizada y sombra de cuarenta grados. como las tradiciones están para cumplirlas hemos comido en la terraza del kebap. mientras mamá me cuenta que el concierto de los makinistas ha sido un éxito. me reí tanto, lloré...me cuenta mamá. que también me ha contado que a papá le aumentan la quimio porque la enfermedad avanza y pues eso. y papá con su valiente humor negro que me dice que adelante la vuelta para que me de tiempo a verlo vivo. y pienso que 500 kilómetros es lo más cerca que existe cuando hablamos de estas cosas.
los días en madrid son menú del día en el villaverín, tinto con gasesosa. periodistas que no paran de hablar y que te aconsejan que vayas a donde vayas tanto da a una guerra como al desierto el bikini lo lleves siempre contigo.
me tomo tranquilamente una crema de guisqui en una terraza que aquí son una metáfora de lo que entendemos allí. aquí se vive entre el frio/calor siempre. sea agosto o diciembre. huelo colonias y me cuesta elegir entre verbena a secas o verbena con cítricos, para mi me quedo con te verde.
el señor del pantalón de tergal me habla de marcela. una argentina guapa, en minishort como dice él y piernas kilómetricas. y me encanta que me llame tres veces al día para contarme su día. a veces me siento como la agenda de su padre. sigue el calor y ahora tocará ducha, crema hidratante. nos pondremos tirantes y saldremos a meternos la noche en la boca como un caramelo que chupas hasta que de repente crascrascrascras lo muerdes. se hacen pedacitos pequeños y te lo tragas.
en madrid hay siempre confesiones y reflexiones a pie de barra. a la sombra de un aire acondicionado que mata definitivamente mis cuerdas vocales. hay reencuentros abrazos y cóctel de colonias ajenas que acabas interiorizando como propias.
y mañana de premio, estoy invitada a desayunar yogures de soja para que me sienta como en la toscana. hace calor y me gusta.
may dijo
te dejaría un montón de corazones....de esos que te hacen sonreir
21 Agosto 2010 | 10:13 PM