ya no traen helados
se me ocurrió sobre la marcha. cuando me preguntó dime algo. ý si pido algo a un chino o a un italiano y comemos en casa? pensé que iba a poner el grito en el cielo. pero no . dijo sí. y yo toda nerviosa tuve que ir a comprar unas copas para vino porque todas se me han ido rompiendo y ya sólo me quedan vasos duralex. y ordenar en dos minutos. y llegó con calma, con naturalidad y con dos botellas de vino buenísimo. y con abridor, porque no se fiaba de que tuviese uno. y también me preguntó si tenía congelador para poner sólo un minuto el vino dentro. y se rio cuando le dije que también tenía lavadora y cocina. claro que es cierto, no tengo lavavajillas, ni microondas. y mi tele es enana. por eso según él, no la veo. como es tan pequeñita. era la primera vez que comiamos en casa. y comida precocinada de italiano. puse una mesa bonita, y fue todo bien se comió sus alitas de pollo. y alabó la lasaña y los canelones como si de verdad los hubiese hecho yo. pero no había postre. como es resolutivo llamó a la heladería. porque según él todavía hay telehelados. pero se equivcó. y yo por vez un millón volví a morirme de ternura cuando oí como decía: buenas, aún traen helados a casa? no, ya no? gracias. no ahora no traen. él se acordaba de cuando aún los traían en bicicleta. el señor del pantalón de tergal se queja de que los pantalones se arrugan muchísimo. y lleva siempre un pañuelo de tela en el bolsillo. y nada, que ahora ya no traen helados a casa. y que tengo una alergia horrible en los ojos. me pican y los tengo hinchados. ahora pediría un helado.