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La Coctelera

mimala

3 Junio 2009

él

veo un sobrecito amarillo y pequeño en mi móvil. es de sin nombre. porque me resisto a registrarlo en el móvil. lo hago para evitar tentaciones. total no me sirve de nada. las tengo siempre. pero tenerlo sin nombre me alivia algo. puedes comer. no lo afirma, lo pregunta pero nunca puntúa los mensajes. se niega a aprender. a tener paciencia para encontrar los puntos y las interrogaciones. ya a aprendí a interpretarlo. respondo sí. responde donde. y respondo el sitio.

hace mucho calor y yo llego antes como siempre. llevo una cajetilla y media de tabaco en el bolso. si estoy con él necesito tanto el tabaco como el spidifen para las resacas. hoy no se retrasa casi nada, siempre se retrasa mucho, y llega tres minutos más tarde. lo veo desde la ventana. se saca las gafas del bolsillo de la camisa para buscar el sitio. lo encuentra, se las guarda y entra. cuando me ve, me mira, mira el reloj, como diciendo, y yo hoy que quería ser puntual. pero yo lo soy más.

la comida como siempre. divertida y sin parar de hablar. nos contamos cosas que no tienen nada que ver. pero cada uno quiere contar las suyas y nos dejamos. nos reimos. nos puteamos. no nos tocamos. nos bebemos todo el vino. nos llaman por teléfono y son llamadas que hay que atende. como tenemos que hablar al mismo tiempo,él se levanta. y mientras hablamos nos buscamos como si llevásemos 3 horas sin vernos.o como si el restaurante estuviese lleno cuando somos los únicos que quedamos. se sienta y me pregunta en un papel quién es, pero yo entiendo otra cosa y escribo una respuesta absurda. se ríe e insiste. a pequena, me pregunta, así en gallego y yo sonrío mucho.

a las seis tiene que irse. son las cinco y veinte y le digo que  no se vaya. que diga que no puede. y dice que no puede. que la comida se le complicó. mentiroso. la comida le ha salido chupada. y la tarde todavía más, nos vamos con el calor de las seis de la tarde de un verano prematurísimo. me cambio de lado, busco mi sitio y él  me sigue buscando. estoy aquí. a tu izquierda. nos pasamos el resto de la tarde bebiendo al sol en una terraza de jubilados. habla habla habla y yo pregunto, pregunto pregunto. le cambio de sitio porque el sol le molesta y a mi me encanta que me de en la espalda. hablamos de zapatos, de celos, de hijos.de los suyos, claro, yo no tengo. de hermanos. de padres. de muchas cosas. es la hora de irnos, es como la última hora de sol. lo secuestro por calles de barrio que le parecen horrorosas. y a mi me parece precioso ir por esas calles horrorosas con él. no me resisto a resistir la tentación. me paro un segundo porque o lo beso o me muero. o eso es lo que pienso en esos momentos. así que lo beso. y diez  metros más allá nos despedimos. adios. estoy casi segura de que no estoy enamorada. pero el casi es tan jodido.

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Sobre mí

regadera con zapatos siempre de tacón y rojísimos ensayando en un alambre como llegar a ser la hija de una bailarina rusa. sí, es muy díficil. pero nací con vocación de trapecista.

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