cena con gene
me fui a cenar con ella. la llamé al mediodía, ya esperaba mi llamada y quedamos a las nueve y cuarto, nueve y veinte. al final tuvimos que cambiar de sitio. porque los lunes, la gente que tiene restaurantes, descansa. cosa que me parece genial. agradecí cambiar el sitio. porque unos días antes había comido allí con el del pantalón de tergal (que me he dado cuenta que no es tanto tergal como otra tela que aún no sé definir). pero bueno, esa es otra historia. ahora estoy con la cena.
llegué a las nueve y veinte. y allí estaba ella como con una presencia muy serena, con vestido camisero, zapato bajo y chaquetita marrón. más abrazos y besos. y entramos a cenar. había elegido un sitio de pasta. en una zona de la ciudad a la que nunca voy y que me recuerda al usera de madrid. señoras con bastón y de luto, sentadas en la terraza de una cafetería. todo lleno de estímulos de neón. nos sentamos. se rió y me dijo que seguía igual, con mi diente roto. pudiste habértelo arreglado. y es que a mi siempre se me olvida que tengo un diente roto, sólo me acuerdo cuando alguna prima de lorenzo se cae en el parque (ya van 2) se rompe un diente y sus padres le dicen que no se preocupen. que yo también tengo un diente roto. y eso que soy mayor.
en tres horas nos contamos nuestras vidas de los últimos 20 años. qué rápido se resumen 20 años cuando le quitas la paja a todo y no te vas por las ramas. pim pam pum . y ya está todo contado. el resto, pura anécdota en 3 horas supimos cómo somos, lo que queremos, qué y a quién hemos dejado de querer. lo que seguimos soñando. gene y yo nos reímos mucho de nosotras mismas. mucho. me habló de su hijo. siete años, bueno y quiere ser niña. adora a sus primas, que según gene son unas brujas montadas en escoba. me hizo mucha gracia lo de montadas en escoba. esa redundancia. claro, en qué va a ir montada una bruja. en vespa?
fue un encuentro genial. sentarte a cenar con alguien con quien no hablas desde hace 20 años y de repente le cuentas todo como si hubieseis hablado ayer. es un poco como narrar en tercera persona. como contar la vida de alguien que no eres tú. es un poco raro. pero esa distancia sienta bien. porque es muy buena para la sinceridad para no andarse con remilgos ni excusas de tu propia vida.
me preguntó si seguía escribiendo. sí le dije.pero no le conté que soy un poco peligro porque a veces, eso,se me da por escriibir de quien se me ponga por delante. no le dije. sí. y también escribo de ti. no preguntó más. qué significa esa pregunta de, sigues escribiendo. también me lo preguntó mr. tergal. como si fuese un extraterrestre. tú escribes así todos los días? sí, le dije. pero en esa ocasión fui yo la que no di opción a seguir hablando del tema.
