gene
hoy llevaba mucha prisa. llegaba tarde. pero se me cruzó en el camino la farmacia en la que trabaja gene desde hace miles de años. hace por lo menos 20 años que no hablamos, nos hemos visto muy de refilón, en encuentros que de breves, casi no son. me dio igual llegar tarde. entré, y allí estaba ella. exactamente igual, levantó la cabeza al oir la puerta. dio un grito de alegria, después dio un grito con mi nombre. se escapó del mostrador y me abrazó. nos abrazamos y nos besamos por lo menos cinco veces. ella con una sonrisa de aquí a cuba repetía qué alegría. es tan tan tan emocionante ver que alguien se alegra tantísimo de verte. perdió mi número, bueno el número de mis padres, porque en nuestra época de amigas yo aún era persona sin número. buscó en la guía pero equivoó el orden de los apellidos. me buscó en la tele, pero tampoco, así que ya me daba por perdida. hasta que hoy entré por la puerta de la farmacia. le dije si podía cenar o comer. me dijo que no, porque no tiene con quien dejar al niño, pero que me llamaba para tomar algo. me fui toda contenta. nos besamos otra vez. la mañana transcurrió genial después de ese encuentro. di con un profesor de estos apasioanados, y con una profe de infantil que me echó aloe vera en las manos y me dio también un abrazo al despedirse y decirme encantada de conocerte. hoy todo gente riquiña. comí rápido y me fui al parque. sonó el móvil. era gene. que quería decirme otra vez lo contenta que estaba de haberme visto. que no tenía nada que contarme que su vida era muy monótona pero que si quedábamos para cenar. y quedamos para el lunes. es precioso reecontrarte así con un trocito de tu vida, que te sonríe, se ríe, te abraza y te dice que hay que cenar para celebrarlo. buff, gene. qué lejos estaba,
