abel
abel tiene 19 años y discapacidad intelectual. habla como un señor de 78 y tiene la mentalidad de un niño de cinco. y un razonamiento absolutamente coherente. me cuenta que van a vender las lechugas a un euro. el sábado, en el mercadillo. yo le digo que me parece un poco cara. y todo serio me contesta: es que son muy grandes. él es el tesorero de una cooperativa de juguete. controla los seis euros que han puesto cada uno de sus compañero. convocó una asamble para tratar un asunto espinoso. había gente que retrasaba demasiado el pago. convocó otra. había gente que no trabajaba. tienes que hablar con fulano, le dijo la directiva. aprovechó un recreo y le dijo a fulano: si no trabajas vamos a tener que echarte de la cooperativa. es que tengo alergia al polvo. pues ponte una mascarilla, le dijo abel. consiguió hacer algo productivo de fulano. de mayor abel quiere ser albañil. dice que lo tiene clarísimo. le pregunto, claro, por qué. porque unos amigos míos vinieron a mi casa y arreglaron el tejado. le digo que es un poco duro. le da igual. es lo que quiere. antes, este verano trabajará en una empresa de reciclaje de material de construcción. abel estudia en un colegio que es una casa preciosa. con piano a la entrada y escayolas chulísimas en el techo. su profe está llena de piercings y lo trata como una madre. cosas como esta o como que teresa me llame para contarme un sueño en el que me pongo el pelo como shirley temple son buenas para empezar un martes.
