el señor q.
el señor q. es otro señor que hay en mi vida. un señor a veces malhumorado y a veces genial. digamos que el señor q. es mi cliente. un señor en el que me paso pensando gran parte del día. al que llamo y no me coge el teléfono. al que impaciento y él a mi. este señor me cae bien pero a veces me dan ganas de abrirle la cabeza. es brusco. muy brusco. y muy tierno. no sé porqué cuando pienso en él me lo imagino en forma de u. una vez dije de él que tenía una tara. la coherencia. y la tiene. se ahoga en un microvaso de agua como yo. y no nada muy bien. chapotea y a veces salpica un poco. a lo mejor si le regalase unas aletas como aquellas del maquinista, a lo mejor hasta era capaz de andar para atrás. pero no para retroceder como los cangrejos sino para tomar impulso. unas aletas y sus gafas de señor moderno que no le pegan nada. el señor q. tiene los lagrimales secos. por eso los abre y los cierra cada dos segundos, como si se los frotase. y a mi a veces me contagia. y parezco ttonta cerrando yo también los ojos. y no me gusta la gente que rebusca la manera de no quedarse sin la razón. me parece una gran pérdida de tiempo. y aquí estoy hablando del señor q. en lugar de contar que este fin de semana tuvimos fiesta de pijamas. que paseamos por la ciudad como hacía muchos años que no lo hacíamos. que nos sentamos en un sofá blanco. haciendo sobremesa con un documental de tarkoski (así no se escribe). y entonces me entran ganas otra vez de dejar desnuda y proyectar en una pared de mi casa dolls. todo el tiempo. hablamos del hola, de la realeza, de la reina sofía y de mencía, la hija de isabel sartorius. mientras hacíamos fotos y salía el sol. regresamos a casa sin prisa y mis amigas me ayudaron a pelearme con la impresora a la que yo había vuelto loca. hubo meirás con sol y jamón asado. con foto en la ducha y regreso a casa un domingo a las seis de la tarde. los domingos no son para regresar a las seis. ya lo sé.

d. dijo
O señor q. ten un aire ao Mr. Big da Bradshaw
22 Abril 2009 | 12:52 PM