mi bufanda naranja
mi bufanda naranja era como la colonia de después de la ducha. pero la he perdido. el otro día bebí un poco de más y de camino a casa la perdí. me di cuenta a los dos minutos de que se me había caido. pero sabía que no había marcha atrás. no era capaz de dar la vuelta a buscarla. ya estoy en casa, con hada nueva, y un montón de cosas en la cabeza pero mucho sueño. como me gusta estar en madrid, que, a veces tan poca importancia tiene. donde todo te desquicia, te apasiona y te enternece al mismo tiempo. porque sólo en madrid puedes encontrarte a alguien tocando un violin a las siete y media de la mañana. sólo en madrid un camarero castizo y con bigote te da palmaditas en el hombro cada vez que se acerca a retirar el plato y ve que te lo has comido todo todo. me gusta madrid porque espero a teresa para comer un menú del día en la puerta del h&m, porque mis ojos van dando saltos todo el rato porque no me sé nada de memoria, porque me hace no estar parada. porque llueve y hay bares pintados de rojo o de azul o de nada y te alegran el domingo. o te salvan, o te abrazas al rimel waterproof para que no te arrastren las lágrimas. porque huele a castañas. me gusta subirme al metro, contar las estaciones, ir recorriendo el sur y el norte. esperar para subirme a un avión mientras me huelo colonias que, en realidad no me interesan nada. me subo al cielo. me bajo al suelo. me subo a un auobús, después a un tren. luego a un taxi. después a un tercero y ya estoy en casa. las casas cuando pasas unos días fuera te reciben de una manera un poco fría. como haciéndose un poco las indiferentes.pero mañana le doy un repaso que hoy no tengo fuerzas. que he madrugado mucho y estoy muy cansada. y cuando me iba, lorenzo dormía. y le dejé una nota.
y mañana mi padre, tac. que es como si alguien llamase, toc toc toc.y ahora teng que limpiar el portal que mi vecina del primero me lo adviritió con su tono de secta y eso me da mucho miedo. qué sueño. pero es que escribo tan poco que se me va a olvidar. me gustan las calles estrechas y con árboles torcidísimos de madrid. mi bufanda naranja me recordaba a berlín. me apartó mucho el frío en berlín.