yo me entiendo
cuando más me gusta esta ciudad, en la que siempre vivo y de la que siempre reniego, es a deshora. pasear a seis grados (que aquí es como menos diez en berlin) a partir de las once de la noche. entonces sí que siento que es mi ciudad. y me huele a mi cole, con las galerías de madera y la arena de la playa inundando la puerta de entrada. después mi cole se fue al monte. y al mar le quitaron un trozo grande grande para que tomemos el sol a la sombra de un hotel feo feo. el hotel era terreno prohibido.las baldosas cambiaban de color.si llegábamos hasta allí nos castigaban, por eso el sueño siempre era ir un poco más allá y llegar al hotel. esa era la entrada para las que íbamos en bus, pero al principio de todo era antonia la que me llevaba. y me compraba caracoles en génova.o maicitos en la cepa. después, cuando éramos un poco más mayores podíamos hacerle los encargos directamente a beatriz.. le dábamos las pesetas y ella venía con aquellas microbolsas de maices. y los baños con puertas abatibles. y la sala de las bombonas que nos daba pánico. y a las once de la noche cuando no hay nadie en las calles, huele a todo aquello. a tiza y a la señorita isabel castigándonos a dormir por ser charlatanas. y a un quinto sin ascensor. y a moqueta y la palabra tresillo. y a una cocina en la que sólo se desayunaba porque era demasiado pequeña para comer. a alacenas. a un patio de luces en la que todos los niños del edificio nos asomábamos para hablar de ventana a ventana. de cumpleaños con bolsa sorpresa y vestiditos de nido de abeja. de manga corta a los que le había que meter un polo marrón por debajo.a estufa de butano. a mamá joven y delgadísima con coleta de caballo y aros en las oreja. a papel psicodélico en las paredes.si la ciudad que hoy he visto fuese siempre esta, nunca querría marchare. porque huele a mandarinas. y las mandarinas son el olor galletas maría untadas en mantequilla. colocaditas en fila india en el alféizar. y yo sentada en mi sillita de paja roja, y antonia grande, gande detrás advirtiendo: come. y yo teniedo que imaginar situaciones rarísimas para poder comer. cómo me gusta, a veces, este sitio en el que vivo. es por el mar.
d. dijo
decididamente tes que revisionar "Aqueles marabillosos anos". Ademais, do obvio, tiña unha estupenda banda sonora.
3 Diciembre 2008 | 01:54 PM