microisla
estoy en una microisla. pija y un poco pequeña. le sobran chalés, apartamentos, piedra de cantería y hoteles de cuatro estrellas. mi habitación tiene también un microbalcón que da a una microría. hoy he visto como salía el sol. un sol naranja que era como los dibujos de los niños pequeños. esto no es trabajar ni es nada. sólo paseos y sonreír mucho. ana, que es mayor, viuda y como una niña se empeña en llamarme magdalena. y a mi me encanta. siempre me gustó ese nombre. ayer probé un helado de queimada y otro de orujo. el de orujo lo tuve que dejar a la mitad porque me estaba emborrachando. pero antes de que el helado se me subiese a la cabeza, me tomé una lasaña de puerro y patatas minimalista y deliciosa. y antes le sugerí al metre que debían de cambiar la iluminación del comedor porque le restaba encanto. lo malo de los hoteles de cinco estrellas es que en el desayuno te sirven el café. no lo soporto. cuando me levanté con mi taza al termo, como el cántaro va a la fuente, el camarero casi se desmaya. blanco se quedó. señora se lo sirvo yo. no entiendo cómo hay gente a la que le gusta que le sirvan las cosas. y menos el café. fue un desayuno precioso, con pan negro y de este sol que hace más daño que uno de verano. y ahora mismo llega una cursi que le cuenta a las azafatas que ha estado viendo una puesta de sol en la playa. ai dios. una miñaxoia que se tira una hora hablando sobre las diferencias del comedor a y el comedor b de este hotel. mjm reclamó todo nuestro kit de bulgari, porque que no seamos vip no quiere decir que tengamos que hidratarnos con una body lotion de un hesperia cinco estrellas. no no no. y hoy he tenido que fumarme 3 marlboros porque hubo un momento en la comida en la que tuve que optar: alcohol o nicotina. pensé que lo menos malo para mi trayectoria profesioal era la nicotina. soy débil. hay cosas que no puedo sobrellevar sin ninguna de estas dos cosas. dice mjm que este hotel ya no es lo que era. lo dice envuelta en su albornoz blanco y con rulos en el pelo. puede ser. hay una chalada vestida de traje chaqueta blanco que se cree la anfitriona del hotel. y nos saluda a todos como si nos estuiviese pagando ella las habitaciones. sólo le falta darnos dos besos. habla de que viene a una convención de papelería, porque aquí la gente dice las cosas a lo grande, aunque en realidad lo que vienen a hacer es muy pequeño. bueno. hoy alguien me ha preguntado cómo me he currado esta voz. me he quedado de piedra cuando me suelta, es que claro choca mucho ver tu cara tan dulce y de repente esa voz. joder, pienso, te has pasado siete pueblos. y suelto el tópico de que soy ex fumadora de ducados. y así empieza una tirada de tejos que esquivo con una destreza que a mi misma me sorprende. hago como que soy seta y que no me entero de la misa la media.. y entoces va y suelta delante de todos: yo de esta mujer sólo sé dos cosas, que no le gusta el café de las cafeterías, que es ex fumadora de ducados y que es un encanto. empiezo a ponerme nerviosa. y alguien aún la jode más diciendo. ya sabes tres, lo que de es un encanato es la tercera. vamos por el pueblo número veinte ya. por no hablar de recorrer medio kilómetro en un descapotable y comer un lenguado de siete kilos que se ha muerto hace sólo una hora. pues eso, que los trabajos que a veces me encuentro, no dejan de sorprenderme.