cosas sin importancia
la verdad es que siempre me gustaron las cosas sin importancia. como las microcosas. por ejemplo, hablar con mi madre sobre la diferencia entre los copos de avena que ella compra y los que compro yo. porque los míos son marca blanca. dice mi médico que esas ronchas rojas que tengo por el cuerpo son mordeduras de mosquitos. pero tantos? le pregunto yo. es que a veces se ceban, me dice él, y yo digo otra vez. qué hijos de puta. y el se ríe.
soy como los jubilados que se aburren y van al médico. yo casi. porque no me aburro. la verdad es que no me aburro nada. no sabía que hubiese tantas cosas en las que entretenerse sin salir de casa. metida en una mecedora, debajo de una manta y con un ordenador delante. pero a veces me asusto un poco de que me gusten las cosas sin importancia. de que marta me llamé preocupada porque no encuentra una foto para su columna. o de ponerme nerviosa porque lorenzo ya me habla por teléfono como un adulto. y como le hablo tanto pasa de mi y sigue la conversación con su madre. son muchas las cosas sin importancia. como ayer encontrarme a rafa y que me bese la mano para que no le pegue el catarro. o que me de una patada en el culo como quien da un abrazo. o de dar un micropaseo con chus y que me confiese que lo suyo no es fe ni es nada. y me lo cuenta a mi que no tengo ninguna. y yo le digo que no puedo ayudarla porque no soy creyente. y se ríe muchisimo con sus dientes separados. tan a lo kate moss. sin tener nada que ver con ella. y por eso me encanta esta comparación tan frívola.
las cosas sin importancia me ponen contenta. como redescubrir las canciones que se me habían olvidado de extremoduros. también escucho otras canciones muy graciosas. muy de estas series de cuatro. y me da la sensación que de repente voy a empezar a oir una voz en off diciendo frases que son tontas pero que a veces son listas.
pero la mejor cosa sin importancia es poder hacer tartas de manzana para desayunar. tomarte todo como un juego de las casitas. que al final yo creo que es lo que hacemos todos. pero a unos les aburre más que a otros. ahora yo sí estoy enamorada de una casita. una casa rota, como diría ana. rotísima. le crecen árboles dentro y todo. no tiene tejado. pero es como cuando te enamoras. para los que se enamoran, claro. quiero vivir en esa casa. ponerle un tejado y un suelo. unas ventanas y dos puertas. un jardín, con flores de verano y flores de invierno. la casa tiene nombre. pero si yo vivo allí se lo cambio. yo le pongo antonia. porque antonia es lo más igual a casa que he tenido en mi vida.

d. dijo
bicos
18 Octubre 2008 | 05:50 AM