ducha en el limonero
papá instaló una ducha portátil en el limonero. entonces, cuando te mueres de sol coges y vas a mojarte a la sombra del limonero. ahora sólo pienso en ese limonero. papá papá papá, grito como una niña pequeña. y mi padre viene corriendo a ver cómo disfruto del agua fría. le hago la ola emocional: has tenido una idea genial. mi padre coge la cámara y me pide que vuelva a abrir la ducha. para que mi hermana pequeña vea la foto, al calor de plena mancha. en la foto salgo horrorosa, pero la foto es tan bonita. es como las fotos de pequeña en la playa. pienso también en el chapuzón de este sábado por la mañana. dejo la ropa en la orilla y me baño. pienso en mi padre que regresa a casa en bañador y con zapatos. y mi madre y yo nos morimos de risa confesándonos que si nos lo cruzamos por la calle con esas pintas... dejamos silencio porque ninguna de las dos quiere ser la primera en decirlo...que si nos lo cruzamos...bueno que si nos lo cruzamos y él no nos ve mucho, pues que a lo mejor nos hacemos las locas. ya está dicho. bañador y zapatos.
pero hay algo precioso en llevar pintas. pero pintas feas de verdad. no como cuando haces que vas con pintas. por ejemplo mi pantalón de pijama desconjuntado con zapatillas de lana, de cuadros. de las de señor con zapatillas. camiseta rescatada de los armarios viejos y chaqueta azul marino sin dos botones. con la niebla y mi bolla dulce que repito a lo bestia sin cortarme. y ese café de cafetera italina hecho por mamá. y las sábanas que huelen a hierba.
mamá y yo vamos paseando por caminos que de bonitos, parecen de mentira. miramos los marcos de las tierras aunque ni ella ni yo entendemos nada de eso pero hacemos como que sí. y hablamos de cosas sin importancia. hablar con mamá paseando es la mejor manera de hablar con ella. y voy haciendo un ramo, con flores de anís, con campanillas, con miniaturas lilas, con margaritas amarilas. esto si es un ramo de flores como dios manda. mucho más bonito que las flores rosas que le puse esa mañana a antonia. la próxima vez un ramo de estos pienso.
marqués se para con el perro de ramón. que esta triste y solo. antes eran dos, bueno tres: ramón y dos perros. ramón se murió hace unos meses. y después un perro, de pena. ahora sólo queda uno. es como si marqués le estuviese dando el pésame.
es un paseo largo. llego con los pies negros y con el ramo. busco un jarrón y lo coloco en la sala de arriba. en la sala que nunca se usa para estar. así que para celebrar un día tan redondo propongo cenar arriba. yo me encargo del transporte. cenamos una de las lechugas de papá. que está verde y rica. me chupo los dedos con la ensalada. sencilla. riquísima. me ducho, me pongo mi pijama desconjuntado. veo un rato la tele con mamá y me voy a dormir. y duermo como una bendita, que es como deberíamos de dormir todos. menos los hijos de puta, claro. a esos ni agua.

xikita dijo
me has recordado a los veranos con mi padre,papá montaba una piscina en la terraza d arriba, q era inmensa, y mi peke y yo nos tirabamos la tarde alli en remojo, con los yayes debajo dla sombrilla sin dejar d mirarnos...q tiempos mas felices, creo q ahi si, en esos momentos..era feliz...y luego paseos en bici, dando circulos....
24 Junio 2008 | 01:47 PM