sentada
mientras estoy sentada
me estoy abrochando las tiras finitas de unas sandalias azules. así que ya estoy lista. me subo al sillin de la bici y empiezo a bailar mientras unas letras de confetti se encieden y se apagan. fumo un cigarrillo que es muy muy muy largo y no se acaba ni hace daño. soy como una serpentina que se va desenroscando del cielo al suelo. también como una cera roja, una cera manley. por una puerta blanca con cristales esmerilados (no no no. es mentira no son esmerilados pero la palabra sí lo es. mira qué chula: esmerilada) van entrando poco a poco. tengo siete abrazos grandes como las vidas de los gatos más una y media más que me saco yo de la manga. porque sí. resulta que ahora los abrazos son mejores que las palabras. porque te lo doy y ya sabes lo que quiero decir. y no es que no pueda, que a decir no me gana nadie. es que no lo necesitamos. veo una línea que, de momento, así como estoy en puntillas no voy a saltar. pero la veo. la veo ahí. acerco la mano para tocarla. pero mi mano se escapa. igual que se escapaba de las lubinas cuando las lavaba debajo del grifo. pero aguanté como una puta campeona. como ahora con la línea. bueno línea, llámale miedo o lo que sea .

encontrada dijo
una manera increíble de empezar la mañana. Quién pudiera cambiar estas zapatillas desgastadas por tus sandalias de tiras finitas durante un rato. Me encantan tus minúsculas. Saludos
28 Marzo 2008 | 10:34 AM