lomo al horno
este viernes repetí mi lomo al horno que me recuerda a la navidad del año pasado. con él sentado en mi cocina. fumando. mirándome y añadiendo las especias que maría no había incluido en la receta. fue una cena sobria y excesiva. fue el mejor fin de año de mi vida. no porque lo pasase con él. sino porque me gustó cenar mi primer lomo al horno en mi comedor que a veces parece sueco. aunque lo único que hay de suecia es la estantería de ikea que me regaló cris. y que me instaló magnus que, bueno, también parece un poco sueco aunque en realidad es escocés.
no me gusta repetir demasiado este lomo porque mientras lo preparo revivo la escena. la mañana entera de vinos y raciones de mejillones, almejas, berberechos, langostinos. caricias por encima de la mesa y una sinceridad sin piedad que abriga pero estrangula. siesta de más, abrazados y de repente, huir de la cama pensando en que es fin de año y que por primera vez tengo la responsabilidad de la cena. aunque sea para dos. me gusta que baje a los recados y que abra con sus propias llaves. me gusta jugar a los mariditos con él. porque sé que es un juego y que en cuatro días se termina. porque si no terminase me moriría. porque creo, de verdad, que uno también se puede morir por jugar demasiado tiempo a los mariditos. a las casitas. o a las muñecas.
fue una buena cena. muy sueca. lo digo esta vez porque podría ser una intensidad de bergman, podría. no por la estantería. nos acercamos al filo de la verdad pero nos escapamos cuando estamos a punto de clavarla. yo que sé.
la segunda vez del lomo fue hace varios viernes con mis padres...pero ahora al acordarme de la primera, se me ha ido el santo al cielo y como que no puedo seguir escribiendo.
Miss Calamar dijo
Yo hago lomo a la sal, camita gruesa y montaña blanca. Es un vicio. Me gustan tus cenas.
17 Diciembre 2007 | 12:31 PM