mi galao
pero además también están los desayunos en el dragao. con su mesa coja y sus torradas con sabor a los más rico. con sus moscas y sus yonkis marineros. con sus perros sin collares sin prisa pero con dueños. sus bom día. como costume? sí como costume. no me llega a nada un galao. siempre dos. teresa con su galao que no es galao ni muito café ni nada de nada. pero igual le gusta. la terraza del ático. los tejados. las otras azoteas. y las coladas portuguesas, que sí , son las mejores. las playas patagonia con sus surfistas aprendiendo a conducir a olas. y andar andar andar andar y no llegar nunca al final. porque el final siempre está demasiado lejos. esas olas que te rompen de risa. que te hacen saltar. que te tiran. que te quitan por lo menos diez años. en portugal la noche pesa más que un chal. el olor a nivea. el locutorio lleno y barato. el minimercado donde ya no queda pan. bajar la cuesta, cruzar calles con olor a suavizante y a ropa reseca. untar los pies en la arena, y la cabeza en el agua. soñar todas las noches con bolos de arroz. y pastel de nata. saltar de la cama a la terraza del dragao. imagino que él se llama joao, para que rime con dragao y con galao. y poder escribir la letra de una canción pop. como mano de santo y esa canción que me alegra. we are living apart together, we are living apart, apart and together. together and apart. pues yo igual. le pido a joao un galao en la terraza del dragao. lalala. lalala.lalala. me gusta saltar de portugal a rusia. tachan tachan. aunque al pasar la mancha me ponga triste. y no me consuelen ni los toros de osborne. que me robó el chupete de pequeña. y desde entonces me muero del respeto. más cosas para morirse, además de prisa y de risa. uno también se muere de respeto.