rusia más o menos
en rusia cuando llega septiembre las bailarinas doblan los lazos de sus zapatillas. los guardan en cajones con olor a apple pie, creo. se sueltan sus melenas lacias y bucean en piscinas climatizadas. en rusia el cielo quiere jugar a las hadas con sus capirotes de estrellas doradas. las estrellas a las que miran los bebedores de vodka. con la misma poesía que la bebedora de absenta. en rusia, la señora ivanova-o-algo se pinta los labios rojos en un espejo mínimo. un rojo que queda perfecto en las caras arrugadas. el verde ruso es igual al verde de aldea pero sin humedad. es el verde de pequeña, el mismo verde que hacía que no fuese tu favorito. hay que ir a rusia para reencontrarse y reconciliarse y requerer a ese verde que, a veces, nos ha hecho tanto daño. también está el turquesa. y los tulipanes naranjas que obligan a sentarse en cualquier sitio. para llorar sin lágrimas. porque en rusia las lágrimas se aguantan. para que no se conviertan en témpanos sobre la cara. hay que alejar todo lo que pueda convertirse en hielo. por eso las flores. por eso las estrellas. por eso esos colores. por eso rusia es como un cuento. pero no como un cuento chino.

Miss Calamar dijo
¡Has vuelto!
¡Y por todo lo alto!
:)
24 Septiembre 2007 | 11:55 AM