fiesta en marisa (para mi hermana pequeña)
marisa es bajita, menuda, llena de nervio hasta en el pelo, por supuesto con rizos. separada, con una hija y un perro a los que adora. con un hermano con el que se pelea a cada segundo y con un padre viejísimo al que riñe continuamente. marisa tiene un bar con una parra. una parra que llena de guirnaldas cuando se acerca el san antonio. y este sábado marisa celebró en su bar el san antonio.
con marisa disfrutas hasta de su mal humor. te acercas a ella con un poco de miedo a una mala contestación que casi siempre tienes. corta empanadasy pan a un ritmo que te da vértigo. pero el vértigo de toda la vida. el vértigo que hace que las manos se queden sin fuerza y los dedos se abran como si hubiesen bebido un garrafón de aguardiente. así corta marisa la empanada. este sábado era el san antonio. mesas largas, platos y cubiertos de plástico y, eso sí, copas de cristal. vino del que sabe a uva y que te zampas sin enterarte. hasta que te enteras, claro, pero ya es tarde.
este año quería estar con mis padres en san antonio. fue mi primer san antonio en marisa. papá contento de que estuviese allí, tímido ante tanta emoción que veía venir y echándole valor para beberse una copita de vino aún sabiendo que yo lo veía. retando a la mala de la peli y a la que, qué le va a hacer quiere tanto. mamá con los brazos en jarras esperando tantas ganas de fiesta.
y llegó la hora del baile. un órgano (o algo) un sofisticado (creo) equipo de música y una maribel (tipo marisa pero en solista). y arranca con la violetera. aplauden las guirnaldas las hortensias y la gente sale a bailar. soy la más joven (después de los niños pequeños, claro) del san antonio. el vino que sabe a uva no calilenta tanto como el otro. aquí las noches de verano son siempre de primavera al baño maría. me quedó en la ventana, mitad fuera, mitad dentro que es lo mío. en todos lados y en ninguno. y veo a mamá bailando (sonrío) y veo a papá BAILANDO. (me quedó en estado de sockh) jódete metástasis de mierda. que te den por el saco.
llega el momento de entrar en calor. me pido un gin tonic, que es como una chaqueta de lana gorda que me pongo para aguantar la helada. de repente mamá al lado se pide otro. agarrada a mi ginebra me siento debajo de la parra.
maribel hace versiones imposibles de canciones de siempre. y empieza a cantar, muy lento muy lento muy lento, eres como una espinita que se me ha clavado en el corazón, suave que me estás matando, que estás acabando con mi amor. muy lento, muy lento, muy lento papá y mamá bailan más que agarrados, aferrados. empiezo a llorar como cuando de pequeña te haces pis sin querer. papá y mamá siguen dando vueltas despacito. dejo el vaso y me voy a sacar a papá a bailar, yo también quiero aferrarme a ti. me doy cuenta a tiempo y esta vez freno mejor que mi fiat. este momento es sólo de ellos y yo no pinto nada en el medio. me toca mirar. pero con el cuerpo dentro. así fue mi san antonio en marisa. se lo dedico a mi hermana pequeña que esta vez no pudo estar.

may dijo
y un día del verano, que parece que no se atreve a entrar, bailaremos nosotras? sí, verdad? con ginebra, con whisky, con alevosía, con ese puntito de angustia que se resiste a dejarnos? sí, lo haremos.
12 Junio 2007 | 09:57 AM