pancho, isabelita y la zetazeta
los viernes son mis preferidos desde que era pequeña. los viernes del mandilón-capa atado al cuello si nos tocaba ser princesas o del mandilón-delantal si nos tocaba ser madres. así era de bipolar nuestra imaginación. los viernes del autobús en los que pancho, el conductor, gritaba como un tarado. ou calades ou vos baixo. ahora sé que era imposible que nos bajase: ninguna de las que íbamos en el autobús pasaba de los diez años. pero entonces nos lo creíamos todo y nos callábamos hasta que nuestra memoria de pez nos levantaba otra vez del asiento. y el pasillo del autobús era el puente levadizo de un castillo. o el de un piso de familia numerosa. a pancho nunca le perdoné un día que no era viernes. no me llevó de vuelta a casa cuando me di cuenta de que mi madre se había olvidado de echarme la zetazeta en el pelo. cuando se lo dije a isabelita, mi mejor amiga de parada (yo tenía mejoramiga-de parada, mejoramiga-declase, mejoramiga-delacalle, mejoramiga-detodo...) bueno que la pobre isabelita se quedó blanca. yo ya sabía que lo que me pasaba era terrible pero al ver su cara me pareció extraterrible. sobredosis de tragedia. así que con el autobús a

Chuva dijo
Venga, te dejo mi cabeza. Puedes arrimarla todo lo que quieras (aunque tengo que reconocer que me acojona un poco la idea de que se me pueda pegar algo...)
24 Mayo 2007 | 09:49 AM